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Objeto sonoro. Segunda entrada. Arpa de boca.

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Arpa de boca Instrumento musical comprado en Vietnam, aunque utilice mi boca como caja de resonancia nunca lo tocaré como los niños…
Arpa de boca Instrumento musical comprado en Vietnam, aunque utilice mi boca como caja de resonancia nunca lo tocaré…

Arpa de boca

Instrumento musical comprado en Vietnam, aunque utilice mi boca como caja de resonancia nunca lo tocaré como los niños de la etnia Hmong que me lo regalaron. Lo busco en la red y resulta que se llama Dan Moi o arpa de boca.

Curioso 15 años en un bote junto con bolígrafos y ahora lo redescubro.

 

Acción

Objeto

El instrumento es un Dan Moi, tradicional de Vietnam.

Musicológicamente, se clasifica como un idiófono punteado. A diferencia de las arpas de boca europeas que se apoyan en los dientes, esta se apoya suavemente en los labios, lo que permite una mayor agilidad en la modulación del sonido y un espectro de armónicos muy brillante y nítido.

Sonido

En este caso creo que la grabación es mejor que la que hice en la entrada anterior ya que no tengo picos donde se pierde la información. La vibración es corta con una detonación al inicio, momento en que golpeo la punta del instrumento, alargándose la vibración alrededor de 1 seg.

Espectrograma

 

  • Activador: En el video [00:05], vemos que el músico utiliza su dedo para pulsar la lengüeta. Este es el activador, la fuerza externa que inicia la vibración.

  • Oscilador: El elemento que vibra es la lengüeta central. Al ser de bambú tiene una elasticidad específica que produce un sonido más cálido y menos metálico que las de acero.

  • Resonador: l arpa de boca no tiene una caja de resonancia propia; utiliza la cavidad bucal del intérprete. Al cambiar el volumen y la forma de la boca, el músico selecciona diferentes armónicos de la nota fundamental que produce la lengüeta. [01:21]

  • Difusor: El sonido se proyecta a través de la apertura de los labios, utilizando la cara y el cráneo como superficies de reflexión secundaria.

Cualidades del Sonido

  • Timbre: El arpa de madera tiene un timbre «orgánico» y terroso. A diferencia de las metálicas, su ataque es más suave y su decaimiento más rápido. Se puede apreciar un sonido rico en armónicos que recuerda texturas de la naturaleza.

  • Altura (Gama): La lengüeta vibra a una frecuencia fundamental fija (nota base). Sin embargo, la «gama» melódica se obtiene mediante la técnica de formantes, donde el músico resalta armónicos específicos. Esto permite crear melodías complejas sobre un pedal constante. [01:47]

  • Intensidad: Depende de la fuerza de la pulsación y del control de la respiración. La columna de aire del músico puede amplificar o atenuar la vibración de la lengüeta.

Es un instrumento en el que se elimina la frontera entre el cuerpo humano y el objeto, convirtiendo al intérprete en parte integral del mecanismo acústico.

 

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Objeto sonoro. Primera entrada. Campana lampara de sobremesa.

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Objeto sonoro. Primera entrada. Campana lampara de sobremesa.

Una vez leídos los textos  y visionado los vídeos correspondientes a esta PEC sigo con muchas dudas debido a mi desconocimiento de…
Una vez leídos los textos  y visionado los vídeos correspondientes a esta PEC sigo con muchas dudas debido a…

Una vez leídos los textos  y visionado los vídeos correspondientes a esta PEC sigo con muchas dudas debido a mi desconocimiento de la materia. Eso sí, empiezo a escuchar… la puerta del ascensor abriendo y cerrando, el sonido de la maquinaria y los relés cuando pulso el botón para llamarlo, mis pasos en el silencio de la madrugada cuando voy a trabajar.

Así que para empezar experimentando con el sonido empezaré por el lugar donde me encuentro, el despacho de casa.

Objetos:

Lámpara (Flexo). Es un objeto muy parecido al que se desarrolla en los apuntes, aunque me dedicaré solo ala campana (idiófono).

Acción: Activación en el centro de la campana

Sonido

Espectrograma

Lo primero que detecto en la barra medidora de reproducción es un pico que sobrepasa los 0db. Con la opción el menú ver>mostrar recorte, visualizo un bloque rojo es ahí donde hay pérdida de información. Es este pico el momento en el que se percute en la campana con un lápiz.

La primera parte del espectrograma se refiere a mi voz indicando la fecha de la grabación. Si acercamos la gráfica a la zona del toque de campana se observa hay un pico que sobrepasa los 10000Hz en el momento de percutir con el lápiz (elemento de estimulación).

Espectrograma ampliado

5 líneas horizontales en 4000Hz, 2500Hz, 100Hz y 250Hz nos marcan las frecuencias que se generan en el momento del ataque siendo la más aguda (250Hz) la que tiene mayor duración (6sg.)

Acción: Activación de varios puntos de la campana

En esta segunda grabación se activa la campana en diferentes zonas. Observamos que con ligeras variaciones las frecuencias emitidas por el oscilador son similares.

Sonido

Espectrograma

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Presentación y Módulo 0

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Soy Inmaculada Sánchez Macías, profesora de Educación Plástica en la Facultad de Educación de Segovia. El concepto de «cabeza de puente» constituye un marco teórico y táctico fundamental para comprender la transición de mis gustos personales hacia la formalización de estrategias didácticas en la educación superior. En el ámbito de las artes plásticas, esta noción sugiere un avance estratégico hacia territorios inicialmente ajenos o desconocidos, donde el Arte Sonoro surge como una frontera fértil para la experimentación sensorial y conceptual…
Soy Inmaculada Sánchez Macías, profesora de Educación Plástica en la Facultad de Educación de Segovia. El concepto de «cabeza…

Soy Inmaculada Sánchez Macías, profesora de Educación Plástica en la Facultad de Educación de Segovia. El concepto de «cabeza de puente» constituye un marco teórico y táctico fundamental para comprender la transición de mis gustos personales hacia la formalización de estrategias didácticas en la educación superior. En el ámbito de las artes plásticas, esta noción sugiere un avance estratégico hacia territorios inicialmente ajenos o desconocidos, donde el Arte Sonoro surge como una frontera fértil para la experimentación sensorial y conceptual
Mi interés por las estructuras sonoras de bandas como Rammstein proporciona una puerta de entrada para explorar la relación entre el sonido y la materia física… La conexión más evidente se establece con Einstürzende Neubauten, una agrupación que personifica la música industrial en su acepción más literal y radical. En lugar de limitarse a la instrumentación convencional, artistas como Blixa Bargeld y N.U. Unruh emplearon sierras, palas, taladros eléctricos y martillos neumáticos para extraer texturas acústicas de los materiales. El tránsito de la materialidad industrial hacia la exploración del cuerpo humano como territorio sonoro se manifiesta nítidamente en mi interés por artistas como Björk.
La conexión fundamental en el ámbito del Arte Sonoro para esta estética se halla en la obra de Meredith Monk. Monk es una pionera en la técnica vocal extendida y en la creación de obras interdisciplinarias que fusionan música, danza, teatro e instalaciones visuales.
La música inglesa de los años ochenta, representada por figuras como Annie Lennox y Eurythmics, introduce la dimensión de la sofisticación tecnológica y la construcción de la identidad visual a través del sonido. El auge del synth-pop no fue solo una tendencia comercial, sino una revolución estética facilitada por la democratización de la tecnología de los sintetizadores, que permitió a una nueva generación de artistas crear paisajes sonoros electrónicos sin necesidad de una orquesta tradicional.
La integración de paseos sonoros (soundwalks) en la didáctica de la plástica permite al alumnado universitario redescubrir el campus de Segovia desde una perspectiva multisensorial. Esta práctica encuentra un eco contemporáneo en la música de Lana Del Rey, cuya obra es frecuentemente descrita como cinematográfica y evocadora de paisajes geográficos y temporales específicos. Lana Del Rey utiliza el sonido para construir una narrativa de nostalgia y lugar, creando atmósferas envolventes que trascienden la estructura de la canción pop convencional.
El concepto de «paisaje sonoro» (soundscape), acuñado por R. Murray Schafer, es la piedra angular de esta estrategia didáctica. Schafer propone que el entorno acústico no es solo ruido de fondo, sino una construcción cultural que merece ser estudiada y preservada.
El interés por la grandiosidad y el espacio que caracteriza a bandas como Muse introduce una dimensión arquitectónica en el Arte Sonoro. Muse utiliza la tecnología y la escala épica para crear experiencias que desafían la percepción del espacio convencional del concierto. Esta búsqueda de la inmensidad sonora tiene su paralelo en el Arte Sonoro en las obras de pioneros como Max Neuhaus y Bernhard Leitner.
El Campus de Segovia de la Universidad de Valladolid se levanta sobre un solar del siglo XVIII. Su arquitectura actual, diseñada por Ricardo Sánchez y José Ignacio Linazasoro, presenta un exterior que emula los libros de una gran biblioteca, mientras que su interior se organiza como un ágora para el intercambio de conocimiento. Esta estructura física proporciona un entorno acústico único para la experimentación.
Para garantizar que estas experiencias sensoriales sean de la máxima calidad, el auditorio del campus cuenta con sistemas de sonido de alta precisión, como los de la compañía española DAS Audio, configurados para adaptar el eje de máxima radiación al espacio y minimizar cancelaciones acústicas. Esta infraestructura técnica permite al alumnado percibir el sonido con una claridad que resalta la «quintaesencia» de los materiales audibles, desde el aire hasta el éter.

Bibliografía
1. Radical Connections: Meredith Monk and Björk – New Music USA, https://newmusicusa.org/nmbx/radical-connections-meredith-
monk-and-bjork/
2. Eurythmics: Synth-Pop Icons Unveiled (1980-2024) – YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=SeyqKrENPbY
3. Lana del Rey Cardiff – soundchecked songs so far : r/lanadelrey – Reddit, https://www.reddit.com/r/lanadelrey/comments/1lhss2o/lana_del_rey_cardiff_soundchecked_songs_so_far/
4. (PDF) El paisaje sonoro como Arte Sonoro – ResearchGate, https://www.researchgate.net/publication/339163817_El_paisaje_sonoro_como_Arte_Sonoro

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Modulo 1- ¿Arte sonoro?

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Modulo 1- ¿Arte sonoro?

Tras leer el texto de Lluís Nacenta y  los materiales de Arnau Horta, he confirmado que mi desconcierto inicial con el término «arte sonoro» es parte de su propia naturaleza. Como explica Nacenta, el arte sonoro es un «concepto bastardo» que nace del cruce entre la música y el arte contemporáneo. Se sitúa en un «lugar incómodo» y permite que ocurran cosas que en un concierto tradicional serían impensables porque ofrece un «espacio de excepción» frente a las exigencias del…
Tras leer el texto de Lluís Nacenta y  los materiales de Arnau Horta, he confirmado que mi desconcierto inicial…

Tras leer el texto de Lluís Nacenta y  los materiales de Arnau Horta, he confirmado que mi desconcierto inicial con el término «arte sonoro» es parte de su propia naturaleza. Como explica Nacenta, el arte sonoro es un «concepto bastardo» que nace del cruce entre la música y el arte contemporáneo. Se sitúa en un «lugar incómodo» y permite que ocurran cosas que en un concierto tradicional serían impensables porque ofrece un «espacio de excepción» frente a las exigencias del público.

Me ha gustado  la idea de que el arte contemporáneo funciona como una «investigación fundamental sobre el establecimiento de sentido», de forma parecida a como los científicos estudian la física de partículas porque me ha recordado a otras asignaturas donde también se contempla un símil entre la investigación artística y la científica.

Un ejemplo  es John Cage. Aunque él se consideraba músico , la tradición europea no concibe su obra como música, en cambio, en el arte contemporáneo es un clásico.

En el texto  también se advierte sobre el riesgo de querer darle al sonido una materialidad que no tiene para que encaje en los museos. Aunque la música es solo una «vibración del aire» , el arte sonoro a veces se ve forzado a ser una «pieza única». Frente a la tentación de una «escucha pura» el autor defiende una «escucha bastarda, compleja e intrínsecamente impura».

Inspirada por esta idea de la «escucha impura», mi propuesta artística no iría sobre el silencio, sino sobre el ruido. Como gran consumidora de directos y festivales, se me ocurre una exploración de todo ese sonido que «ensucia» la música pero que es parte inseparable de la experiencia:

  • El zumbido de los amplificadores antes de que empiece el show.

  • Ruidos guturales performaticos dentro de la propia prentacion
  • El sonido del publico, andando, hablando, creando una atmósfera paralela.
  • La distorsión que hace que no entiendas la letra, pero que sientas la vibración en el pecho.

Sería una instalación que ponga en cuestión los códigos sonoros habituales, centrando la atención en lo que normalmente descartamos como «molestia» o simplemente integramos en la normalidad para convertirlo en el mensaje principal.

Veo que esta asignatura me puede ayudar a explorar la otra parte de la musica, lo que le acompaña y en ocasiones se califica como incómodo.

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Módulo 1. ¿Arte sonoro?

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Módulo 1. ¿Arte sonoro?

Hola a todas y todos. Hablemos de: ¿Arte sonoro? ¿Cómo y para qué definir algo en lo que interviene aquello que nos invade, que nos atraviesa y que está presente incluso cuando no se le percibe como es el sonido? ¿No será un intento más de clasificar algo inclasificable? ¿O es quizás una etiqueta con la que se puede vender un producto? Creo que lo importante tal y como nos indica Arnau Horta en el texto la denominación o un…
Hola a todas y todos. Hablemos de: ¿Arte sonoro? ¿Cómo y para qué definir algo en lo que interviene…

Hola a todas y todos.

Hablemos de: ¿Arte sonoro?

¿Cómo y para qué definir algo en lo que interviene aquello que nos invade, que nos atraviesa y que está presente incluso cuando no se le percibe como es el sonido?

¿No será un intento más de clasificar algo inclasificable? ¿O es quizás una etiqueta con la que se puede vender un producto?

Creo que lo importante tal y como nos indica Arnau Horta en el texto la denominación o un nombre “es menos importante que entender aquello que el sonido, en su multiplicidad de formas y manifestaciones permite decir y hacer de un modo distinto y particular”

Podemos enlazar esta afirmación con toda la pléyade de artistas, conceptos y manifestaciones que se nos exponen en la serie de Podcast Genealogías sonoras, de las que enumeraré aquello que me ha atrapado.

El trabajo de Annea  Locwood de la que nos habla Crys Cole, en el que a través de lo cotidiano,  como grabaciones de campo de sonidos tan dispares como lo que parece la respiración de un animal, sonidos de placer femeninos o la hélice de un avión, mezclados con música (Tiger balm/Amazonia dreaming/ Inmersión) nos transporta a lugares que tan solo están en nuestra mente.

Agunas de las obras de Cole donde se crean espacios específicos para el sonido, donde es el espacio de escucha una parte imprescindible de la experiencia sonora.

O como se pueden expresar sentimientos, crear atmósferas o realizar un acto político, tal como demuestra Pauline Oliveros en obras como Ghostdance, Deep Listening o To Valerie Solanas and Marilyn Monroe in Recognition of their desesperation.

En definitiva este acercamiento a lo sonoro y la escucha de los podcast Genealogías sonoras me han hecho redescubrir y enfatizar ciertos aspectos de mi relación con el sonido provocándome un desplazamiento hacia una escucha activa donde sentir en toda su plenitud aquello que nos envuelve y que “se integra en el tejido de la vida”.

 

Bibliografía

Horta, A. (2020). ¿Arte sonoro? Una interrogación crítica. Barcelona: Universidad Oberta de Cataluña (UOC).

Horta, A. (varios (2022-2025)). https://www.museoreinasofia.es/radio/. Recuperado el 24 de 02 de 2026, de https://www.museoreinasofia.es/radio/genealogias-sonoras-stephen-vitiello-on-pauline-oliveros

Lockwood, A. (2017). https://www.youtube.com/watch?v=Xw-h2I15zV8. Recuperado el 25 de 02 de 2026, de https://www.youtube.com/watch?v=Xw-h2I15zV8

Oliveros, P. (10 de 10 de 1998). https://www.youtube.com/watch?v=ZhHVNLVAjfw&list=PL-u05PF-vMBLvkmAKpu0cgyS3LlKjkBBb. Recuperado el 27 de 02 de 2026, de https://www.youtube.com/watch?v=ZhHVNLVAjfw&list=PL-u05PF-vMBLvkmAKpu0cgyS3LlKjkBBb

oliveros, P. (10 de 02 de 2017). https://www.youtube.com/watch?v=TXgvbjX_oIc. Recuperado el 25 de 02 de 2026, de https://www.youtube.com/watch?v=TXgvbjX_oIc

Oliveros, P., S., D., & Panaiotis. (s.f.). https://www.youtube.com/watch?v=U__lpPDTUS4. Recuperado el 23 de 02 de 2026, de https://www.youtube.com/watch?v=U__lpPDTUS4

 

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INTRODUCCIÓN AL ARTE SONORO (Día 0)

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INTRODUCCIÓN AL ARTE SONORO (Día 0)

He aquí la primera entrada en este viaje que comienza alrededor del sonido. Ante todo presentarme. Me llamo Carlos Escribano, estudio el grado de arte en la UOC desde el año 2021. Sí, me lo tomo con tranquilidad. a mis 59 años me gusta disfrutar lentamente de las cosas y aprovechar lo máximo posible todas las asignaturas, también hay que decirlo mis hobbies y el trabajo se llevan su tiempo. Todos tenemos experiencia con el sonido, al fin y al…
He aquí la primera entrada en este viaje que comienza alrededor del sonido. Ante todo presentarme. Me llamo Carlos…

He aquí la primera entrada en este viaje que comienza alrededor del sonido.

Ante todo presentarme. Me llamo Carlos Escribano, estudio el grado de arte en la UOC desde el año 2021. Sí, me lo tomo con tranquilidad. a mis 59 años me gusta disfrutar lentamente de las cosas y aprovechar lo máximo posible todas las asignaturas, también hay que decirlo mis hobbies y el trabajo se llevan su tiempo.

Todos tenemos experiencia con el sonido, al fin y al cabo es un elemento que nos envuelve en todos los ámbitos de la vida, aunque la mayoría de las veces no seamos conscientes de ello.

Nunca he escrito música, ni diseñado o fabricado ningún instrumento sonoro, mi mayor acercamiento ha sido utilizar sonidos y música de otros en alguno de mis videos o presentaciones., como el que dejo abajo.

En cuanto a artistas u obras de referencia en el arte sonoro, hasta empezar este taller no conocía más que músicos, Brian Eno por citar alguno me encantaba por las cualidades atmosféricas con las que dotaba a su obra.

Pero ya he empezado a investigar y he descubierto algunas, para mí al menos, «joyas» como:

Toshiys Tsunoda que trabaja con grabaciones de campo, la web soinumapa.net donde se plantea realizar un mapa con los sonidos de Euskadi o proyectoidis.org que nos propone una historiografía del diseño de imagen y sonido.

Aunque abrumado por la gran cantidad de documentación proporcionada por la cátedra, recorreré el camino hacia el arte sonoro con mucha ilusión y trabajo.

Un saludo.

Carlos.

 

 

 

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¿Dónde aparece el sonido cuando no lo esperamos?

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¿Dónde aparece el sonido cuando no lo esperamos?

Escuchar Genealogías Sonoras me ha hecho desplazar la pregunta desde el sonido hacia la escucha. No qué suena, sino cómo escuchamos. El…
Escuchar Genealogías Sonoras me ha hecho desplazar la pregunta desde el sonido hacia la escucha. No qué suena, sino…

Escuchar Genealogías Sonoras me ha hecho desplazar la pregunta desde el sonido hacia la escucha. No qué suena, sino cómo escuchamos. El sonido puede ser musical o no; la escucha siempre es una práctica, una posición del cuerpo y una forma de atención. Escuchar no es un fenómeno físico únicamente, sino una construcción cultural, política y afectiva.

Una de las genealogías más fértiles del siglo XX no es la del “arte sonoro” como categoría, sino la del desmontaje de la escucha musical tradicional. Cuando John Cage compone 4’33’’, no está proponiendo silencio, sino un desplazamiento radical: la obra es la escucha del entorno. La música deja de ser un objeto cerrado y se convierte en marco perceptivo. La atención se vuelve protagonista. Esa operación sigue siendo profundamente contemporánea: nos obliga a escuchar lo que normalmente descartamos como ruido.

También Pauline Oliveros desarrolló la práctica del Deep Listening, una escucha expandida que integra cuerpo, espacio y comunidad. Para Oliveros, escuchar no es recibir pasivamente, sino ampliar la conciencia. La escucha se convierte en práctica casi meditativa, pero también política: ¿qué sonidos quedan fuera de nuestra atención?, ¿qué voces no escuchamos?

Si salimos del ámbito estrictamente musical, artistas como Marina Abramović han demostrado que la performance no depende del sonido, sino de la intensidad de la atención compartida. En The Artist Is Present, el silencio y la mirada sostenida construyen un espacio de escucha mutua sin palabras. El público no oye nada extraordinario, pero escucha la presencia.

Estas referencias me ayudan a pensar mi práctica más allá de lo autobiográfico. En mis trabajos con voz he explorado la emisión, la distorsión, la construcción del rostro sonoro. Pero ahora me interesa invertir el eje: ¿cómo generar condiciones de escucha? ¿Cómo transformar la performance poética en un espacio donde el público no solo reciba un texto, sino que tome conciencia de su propia escucha?

La poesía leída en voz alta ya es una forma de partitura corporal. La respiración organiza el ritmo; el silencio articula sentido. Sin embargo, muchas veces entendemos el recital como transmisión unidireccional. Me interesa pensar la performance poética como dispositivo compartido, donde el tiempo previo —la pausa antes de comenzar— tenga tanto peso como el poema mismo. Ese instante incómodo en el que nadie sabe si ya ha empezado la obra puede ser el verdadero núcleo.

Otra referencia clave es Janet Cardiff, cuyos audio walks transforman la ciudad en escenario narrativo. Cardiff no compone música en sentido tradicional; compone recorridos de escucha. El espectador se convierte en cuerpo móvil que superpone ficción y realidad. La escucha reescribe el espacio.

Pensar la escucha desde estos referentes me permite abrir el comentario hacia algo más colectivo. Vivimos en una cultura saturada de estímulos sonoros: notificaciones, música constante, ruido urbano. La escucha profunda es rara. Proponer una obra que exija silencio, lentitud o atención sostenida puede ser una forma de resistencia. No se trata de producir más sonido, sino de crear un umbral.

Quizá la pregunta no sea si algo es “arte sonoro”, sino si activa otra forma de escucha. La escucha puede ser musical, poética, política o cotidiana; puede suceder en un museo, en una calle o en una sala de recital. Pero siempre implica una relación con el tiempo y con los otros.

Después de recorrer estas genealogías, entiendo que la performance poética puede situarse plenamente en este campo expandido. No por añadir tecnología o efectos, sino por asumir que cada lectura es una arquitectura de atención. La obra no está solo en la voz que se emite, sino en el espacio invisible que se abre cuando alguien decide escuchar.

Chiharu Shiota, instalación inmersiva con entramado de hilos rojos.
La densidad del trazo genera una espacialidad casi orgánica donde el espectador no solo mira, sino que habita una red de tensiones invisibles. La experiencia es silenciosa, pero activa una escucha interior: el cuerpo se sitúa ante una vibración contenida.
Janet Cardiff, mapa para audio walk en Central Park.
La partitura ya no es pentagrama sino cartografía. La ciudad se convierte en dispositivo narrativo y el oyente en performer involuntario. Escuchar implica desplazarse, superponer ficción y realidad, activar la memoria del lugar.

 

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Arte Sonoro, ruido y la honestidad de quien escucha.

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Arte Sonoro, ruido y la honestidad de quien escucha.

Antes de comenzar, pido disculpas por la sinceridad de lo que viene a continuación. No es mi intención ofender a nadie; todo lo contrario, creo que el debate honesto es el único que merece la pena tener. Hay ciertas afirmaciones del Módulo 1 con las que tengo serias dificultades para estar de acuerdo, y considero que ignorarlas en nombre de la cortesía sería hacerles un flaco favor tanto al arte como a quienes lo practican. La primera cuestión es fundamental:…
Antes de comenzar, pido disculpas por la sinceridad de lo que viene a continuación. No es mi intención ofender…

Antes de comenzar, pido disculpas por la sinceridad de lo que viene a continuación. No es mi intención ofender a nadie; todo lo contrario, creo que el debate honesto es el único que merece la pena tener. Hay ciertas afirmaciones del Módulo 1 con las que tengo serias dificultades para estar de acuerdo, y considero que ignorarlas en nombre de la cortesía sería hacerles un flaco favor tanto al arte como a quienes lo practican.

La primera cuestión es fundamental: si existe el arte sonoro —y creo que sí existe, y que puede ser extraordinariamente poderoso—, entonces debemos ser capaces de distinguirlo del ruido. Porque si todo ruido es arte, entonces nada es arte.

Pongamos un ejemplo concreto: colocar un zumbador que emita un pitido monótono bajo una alcantarilla no es arte. La ubicación peculiar no añade significado; la intención no publicada tampoco. Si para apreciar una obra necesito que me digan que existe o lo que debería estar sintiendo, el problema está en el origen, no en mi percepción.

Trabajo en la industria. Me paso entre ocho y doce horas al día rodeado de ruido: maquinaria, ventiladores, motores, resonancias metálicas, golpes, fricciones. Ese entorno sonoro existe, es real, y nadie allí dentro lo llama arte. Se llama condición de trabajo, potencial daño auditivo. El ruido industrial no tiene narrativa ni intención estética, no propone nada. Simplemente ocurre como consecuencia de procesos físicos.

He tenido la oportunidad de escuchar con atención parte de la obra de Roland Kayn, y debo ser honesto: la mayor parte del tiempo me resulta ruido sin estructura perceptible. En ocasiones contadas, aparece algún fragmento que me recuerda vagamente a la ambientación sonora de una película de ciencia ficción de serie B de los años setenta. Puede que haya quien encuentre en eso una experiencia profunda. Yo encuentro, principalmente, la confirmación de que el material sonoro por sí solo no hace la obra.

Y aquí quiero detenerme en algo que considero un problema de fondo en ciertos sectores del arte contemporáneo. A menudo me pregunto si algunas de estas propuestas no nacen, más que de una visión artística genuina, de la dificultad de ser original dentro de los cauces tradicionales. Ante la imposibilidad de destacar por el dominio del oficio, por la belleza de la composición o por la hondura emocional de la obra, algunos artistas se lanzan a la búsqueda de lo insólito por el mero hecho de serlo. Buscan la rareza como estrategia de diferenciación cuando les falta creatividad para sobresalir dentro del lenguaje establecido.

Y entonces aparece el esnobismo como cómplice. Hay un sector del público —y de la crítica— que confunde incomodidad con profundidad, rareza con ingenio y hermetismo con sofisticación. Si algo resulta incomprensible o directamente aburrido, la conclusión no es que quizás no haya nada que comprender, sino que el problema es del espectador, que no está suficientemente preparado para apreciarlo. Este razonamiento es circular e inmune a cualquier crítica razonada, lo que debería despertar sospechas.

El caso más extremo —y más citado— de esta lógica es 4’33’’, la famosa pieza de John Cage. La idea teórica detrás de la obra es conceptualmente interesante como proposición filosófica. Ahora bien, como experiencia en sala… Si yo acudo a un concierto y el intérprete se queda parado abriendo y cerrando el piando de vez en cuando y mirando el reloj sin tocar una nota, me enfado. Y creo que tengo todo el derecho a hacerlo. He pagado una entrada, me he desplazado, y lo mínimo que cabe esperar es que alguien haga algo con el instrumento. El rato que dura es, para mí, una oportunidad inmejorable para ir al servicio o acercarme a la barra. No porque sea incapaz de apreciar el arte conceptual, sino porque hay una diferencia entre una proposición intelectual y una actuación que merece la atención del auditorio.

Insisto: hay una distinción que vale la pena trazar. Una cosa es el ruido en sí, y otra muy distinta es el artista que lo toma como materia prima y lo trabaja. Igual que un escultor no convierte en escultura cualquier bloque de mármol por el simple hecho de señalarlo, el artista sonoro hace arte en el momento en que transforma ese material, lo organiza, le da una estructura que el oído puede seguir y que la mente puede interpretar.

Usar una tubería metálica como instrumento de percusión o procesar el sonido de un compresor hasta convertirlo en textura rítmica: eso es distinto. Ahí hay artesanía, decisión y forma. Los instrumentos “no musicales” pueden ser perfectamente válidos dentro de una composición si se emplean con criterio. No es el objeto lo que define si algo es musical, sino lo que el artista hace con él.

La segunda cuestión tiene que ver con la forma en que, a veces, se presenta el sonido en ciertos contextos artísticos: como algo misterioso, invisible, casi mágico. Reconozco que puedo tener un sesgo de formación aquí, y lo admito sin vergüenza. Mi fondo ingenieril me hace ver el mundo en términos de magnitudes, presiones y fases. Pero precisamente por eso sé que el sonido no necesita ningún velo romántico para ser impresionante.

No hace falta ponerse ningún dispositivo en los párpados para apreciar que el sonido se desplaza en ondas de presión. Basta con ponerse delante de un altavoz de graves a volumen moderado-alto: se siente el aire golpeando el pecho. Es ciencia, pero también es una experiencia visceral. No necesita ser mitificada para resultar profunda.

Si alguien quiere observar de forma directa y visualmente impactante el efecto del sonido (ondas mecánicas) sobre la materia, le sugiero que observe las figuras de Chladni. Ernst Chladni, físico del siglo XVIII, descubrió que al hacer vibrar una placa metálica con un arco de violín, la arena esparcida sobre ella se desplaza hacia los nodos de vibración, formando patrones geométricos de una belleza extraordinaria que varía según la frecuencia aplicada. Esos patrones son tan bellos que bien podrían exhibirse en una galería. Aquí el sonido no necesita representación artística: ya es visualmente poético por sí solo.

En definitiva, el arte sonoro puede ser una disciplina seria y profundamente evocadora. Pero como toda disciplina, requiere la valentía de someterse a la pregunta incómoda: ¿esto es arte o simplemente ruido con pretensiones? No tener miedo a esa pregunta no significa ser enemigo del arte. Significa respetarlo lo suficiente como para exigirle que se gane ese nombre.

Un saludo.

Debate3en Arte Sonoro, ruido y la honestidad de quien escucha.

  1. Mónica Méndez González says:

    Hola, Antonio.

    Gracias por tu reflexión. Me parece honesta y necesaria, sobre todo porque pone sobre la mesa una cuestión que el propio módulo plantea de fondo: si hablamos de arte sonoro, necesitamos criterios para no confundir cualquier fenómeno acústico con una práctica artística.

    Comparto la idea de que no basta con señalar un sonido para que se convierta en obra. El ruido industrial, por ejemplo, existe como consecuencia física de procesos materiales, no como propuesta estética. Sin embargo, creo que el módulo desplaza ligeramente el eje del debate: no tanto hacia «qué sonidos son arte», sino hacia «qué tipo de escucha y qué marco los convierten en práctica artística», ¿no te parece?

    Me parece clave la distinción implícita entre sonido como fenómeno físico y sonido como experiencia situada. El mismo zumbido puede ser contaminación acústica en un contexto y convertirse en intervención si hay una operación que lo articule: contexto, intención, forma de presentación y relación con el espacio. No se trata de romantizarlo, sino de reconocer que el arte no se define únicamente por la materia, sino por el dispositivo que la activa.

    Respecto a 4’33’’, quizá ahí el gesto no pretende ofrecer una ejecución, sino modificar el contrato de escucha. No obliga a que guste, pero sí cambia el marco desde el cual entendemos qué esperamos de una experiencia sonora.

    En todo caso, creo que la pregunta que planteas es pertinente y necesaria. Más que invalidar el arte sonoro, lo obliga a sostenerse críticamente. Y eso, en sí mismo, me parece pertinente, especialmente en este contexto que nos ocupa.

    Un saludo.

  2. Antonio Jiménez López says:

    Buenos días Mónica,

    En primer lugar, muchas gracias por tu respuesta. El intercambio de puntos de vista diferentes es precisamente lo que enriquece el diálogo.

    Respecto al ruido industrial, quizás no lo dejé suficientemente claro en mi exposición. Lo traigo a colación porque guarda un parecido muy estrecho en el ruido constante que se escucha, ya no dentro de las naves, en los alrededores de la industria. Escuchar a Roland Kayn ha sido, para mí, prácticamente como estar en el trabajo: ruido continuo e indistinto, con alguna variación ocasional que recuerda a lo que sucede cuando ocurre una avería o una parada de máquina. No soy capaz de discernir ningún tipo de arte en ello, porque lo que he escuchado es, fundamentalmente, ruido. Me cuesta imaginar qué puede considerarse artístico en eso.

    Por eso te lanzo una invitación: escucha este disco —o lo que sea— y cuéntame qué arte encuentras en él, qué intención percibes, qué sentimiento de admiración te genera. Yo ya lo he hecho y he explicado con honestidad lo que me produce.

    En cuanto a la distinción entre el fenómeno físico y el sonido como experiencia situada, estoy completamente de acuerdo contigo, y creo que ahí está la clave. Esos sonidos tienen pleno sentido artístico cuando forman parte de una obra construida con criterio. Voy a citar a uno de mis grandes referentes: Ennio Morricone fue un auténtico pionero al integrar instrumentos no convencionales y sonidos reales en sus bandas sonoras, transformando para siempre el lenguaje de la música cinematográfica. Silbidos humanos, aullidos de coyote, disparos, látigos, gritos, respiraciones, cadenas, campanas, ladridos de perros… Todo eso pasó por sus manos y se convirtió en música. Ahí hay transformación, hay intención, hay forma.

    Pero de eso a colocar un zumbador debajo de una alcantarilla —tal y como describe el módulo— y que solo quienes saben que está ahí puedan apreciarlo… Desde mi punto de vista, eso no es arte: es ruido con un añadido de esnobismo. Una obra que únicamente puede ser apreciada por quienes ya conocen su existencia no está comunicando nada; está filtrando al público por iniciación.

    Sobre 4’33», creo que la innovación es necesaria y legítima: es el motor del progreso humano, también en el arte. Y como propuesta filosófica, la pieza de Cage me parece coherente e incluso estimulante intelectualmente. De hecho, mientras escribo esto en completo silencio, el crujido rítmico de las teclas mecánicas sobre la placa del teclado tiene, reconozco, cierta musicalidad. Quizás Cage tenía razón en eso. Sin embargo, una cosa es descubrir la música en el silencio cotidiano y otra muy distinta es convertirlo en espectáculo. No tiene ningún sentido para mí permanecer sentado frente a un intérprete que abre y cierra la tapa del piano sin tocar una sola nota. Si tengo que elegir algo que observar durante esos cuatro minutos, prefiero al técnico de sonido: al menos estará trabajando…

    Una vez más, muchas gracias por compartir tu perspectiva. Un saludo.

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¡Hola! Me llamo Marta y este es ya mi séptimo semestre en el Grado de Artes de la UOC. Afronto esta asignatura con la mente abierta y, sinceramente, sin expectativas, ya que todavía me cuesta asociar conceptos concretos al «arte sonoro». Como bien dice el texto de presentación, es un ámbito que abarca tantas cosas que prefiero dejarme sorprender. Mi relación con la música es muy estrecha; soy una auténtica melómana. Allá donde voy, siempre hay música sonando a mi…
¡Hola! Me llamo Marta y este es ya mi séptimo semestre en el Grado de Artes de la UOC.…

¡Hola! Me llamo Marta y este es ya mi séptimo semestre en el Grado de Artes de la UOC. Afronto esta asignatura con la mente abierta y, sinceramente, sin expectativas, ya que todavía me cuesta asociar conceptos concretos al «arte sonoro». Como bien dice el texto de presentación, es un ámbito que abarca tantas cosas que prefiero dejarme sorprender.

Mi relación con la música es muy estrecha; soy una auténtica melómana. Allá donde voy, siempre hay música sonando a mi alrededor. Sin embargo, reconozco que hasta ahora nunca me había planteado el análisis del sonido desde el punto de vista del entorno o como una disciplina artística independiente.

A pesar de que en mi entorno cercano hay muchos músicos (desde perfiles clásicos hasta modernos y cantantes), yo no tengo formación académica. Mi vínculo es el de una gran consumidora de música, me apasionan los directos, los festivales y el día a día musical. Por eso, espero que esta asignatura me ayude a descubrir y entender nuevas estructuras, más allá de lo convencional.

Siendo sincera, no tengo referentes de arte sonoro en este momento. Es muy posible que conozca obras que encajen en esta categoría sin saberlo, pero es algo que espero ir descubriendo y poniendo nombre a lo largo del curso.

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Inicio esta asignatura con una expectativa muy clara: dejar de moverme únicamente desde la intuición y el juego para comenzar a construir una relación más consciente, técnica y fundamentada con el sonido. Hasta ahora, mi experiencia en este ámbito ha carecido de formación teórica y técnica. No provengo del campo musical ni he trabajado el sonido desde herramientas profesionales. Mi aproximación ha sido completamente experimental, casi doméstica: ensayo, error y curiosidad. Desde la poesía he explorado el juego con la…
Inicio esta asignatura con una expectativa muy clara: dejar de moverme únicamente desde la intuición y el juego para…

Inicio esta asignatura con una expectativa muy clara: dejar de moverme únicamente desde la intuición y el juego para comenzar a construir una relación más consciente, técnica y fundamentada con el sonido. Hasta ahora, mi experiencia en este ámbito ha carecido de formación teórica y técnica. No provengo del campo musical ni he trabajado el sonido desde herramientas profesionales. Mi aproximación ha sido completamente experimental, casi doméstica: ensayo, error y curiosidad.

Desde la poesía he explorado el juego con la voz como materia maleable: su ritmo, su respiración, su fragilidad y su capacidad de transformarse en cuerpo. He trabajado con mi propia voz como material plástico, utilizando un pedal vocal Boss VE-20 para generar reverberaciones, ecos, desdoblamientos y pequeñas distorsiones. Me interesa ese punto en el que la voz se desestabiliza y deja de ser únicamente vehículo de significado para convertirse en materia, en textura. Sin embargo, todo este trabajo ha surgido desde la experimentación intuitiva, sin un conocimiento profundo de los procesos de grabación, edición, espacialización o composición sonora.

Mi relación con la música también ha sido más afectiva que académica. Me atraen las músicas que tensan el lenguaje, que trabajan la repetición o que convierten la voz en territorio. Me interesa especialmente la dimensión casi física de la voz en Camarón de la Isla, y en particular en El niño perdido, donde el cante se vuelve herida y trance. O Enrique Morente y su álbum Omega, por la manera en que hibrida flamenco, poesía y ruido, y por su capacidad de romper estructuras sin perder intensidad expresiva. Esa fricción entre tradición, experimentación y palabra me resulta especialmente sugerente.

En el ámbito del arte sonoro, me interesan artistas que trabajan el sonido como espacio y experiencia corporal. Janet Cardiff me atrae por la forma en que convierte la escucha en desplazamiento físico y narrativo, y por su manera de fragmentar la voz en el espacio. También Christina Kubisch, por su investigación sobre lo invisible y la escucha de campos electromagnéticos, ampliando la idea de qué puede considerarse sonido. Y el trabajo de Tony Oursler, por la relación entre voz, proyección y cuerpo fragmentado.

Lo que más me atrae del arte sonoro es su carácter rizomático. Es un lenguaje que no se organiza necesariamente de forma lineal ni jerárquica. La posibilidad de pensar el sonido como arquitectura invisible que modifica la percepción del espacio, su dimensión escultórica: cómo una vibración puede convertirse en volumen y cómo un espacio puede pensarse desde lo que suena y no solo desde lo que se ve.

Mis expectativas respecto a la asignatura son, sobre todo, adquirir herramientas. Herramientas técnicas, pero también herramientas conceptuales que me permitan situar mi práctica dentro de una genealogía y comprender qué estoy haciendo cuando manipulo una voz o construyo un paisaje sonoro. Me apetece muchísimo incorporar el sonido a mi trabajo de un modo más legítimo y sólido, no solo como intuición o complemento, sino como lenguaje autónomo.

Siento que hasta ahora he jugado. Y quiero seguir jugando, pero con conciencia. Este taller lo entiendo como el paso necesario para que ese juego se convierta en práctica.

 

Enlaces de referencia:

Camarón de la Isla
El niño perdido (YouTube):
https://www.youtube.com/watch?v=J8YpWz6z7JQ

Enrique Morente – Omega (1996)
Pequeño Vals Vienés (YouTube):
https://www.youtube.com/watch?v=D9VixUcNIeY

Janet Cardiff
Sitio oficial:
https://www.cardiffmiller.com
The Forty Part Motet (Tate):
https://www.tate.org.uk/art/artworks/cardiff-the-forty-part-motet-t12664

Christina Kubisch
Sitio oficial:
https://www.christinakubisch.de
Proyecto Electrical Walks:
https://www.christinakubisch.de/electrical-walks.html

Tony Oursler
Sitio oficial:
https://tonyoursler.com

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  1. Conchita de Blas Ricart says:

    Hola Maite, encantada de volver a coincidir contigo!

    Este taller te va a ir como anillo al dedo, estoy segura. Me han encantado tus referentes, y he descubierto la página de Christina Kubisch. Entre otras, me ha llamado mucho la atención la instalación «Il Reno»en el museo Tinguely, al remitir a un elemento natural mientras la experiencia sonora está mediada por dispositivos eléctricos creando una tensión entre lo orgánico y lo artificial.

    ¡Nos vamos leyendo!

    Un abrazo